Vivo apurada.
Tratando de compatibilizar mi tiempo y prioridades, en un mundo que siento que nos absorve y nos obliga a perder nuestra identidad.
Dentro de todo esto me permito y me obligo a generar tiempo para compartir con mi familia, con mis amigos y, de vez en cuando conmigo misma.
Siento que hoy no se valora el esfuerzo requerido para hacer las cosas y se quiere todo rápido, fácil y ahora. Quizás si todo terminara allí no estaría tan mal, pero creo que existe la tendencia a despreciar aquello que requirió esfuerzo y dedicación.
Me propongo que valoraremos más el esfuerzo de algo bien hecho, de “hacer las cosas con amor”, de “amar lo que se hace”, y disfrutaremos entonces de los resultados de nuestro esfuerzo.
Es así que surge esta idea, de un momento dedicado a mí, a mis amigos y a aquellos que rescaten algo de todo esto.
Hoy me planteo rescatar parte de mis tradiciones familiares, como son: la cocina, la repostería, el bordado, el patchwork, los muñecos de tela, etc.
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